Opinión/Migración
La novedad no es que Trump cancele un programa que siempre ha querido eliminar. Lo vergonzoso es que, para el gobierno de El Salvador, lo que durante un cuarto de siglo fue una prioridad y un consenso de la política diplomática —sin importar la ideología del partido en el poder— ahora parece una posdata al final de la diplomacia de Nayib Bukele.
Ricardo Valencia