Fotogalería/Medioambiente
La historia de Cedeño tiene dos momentos fundamentales para los habitantes y se transmite desde los viejos que vivieron las que consideran mejores épocas, cuando había hoteles y restaurantes de dos niveles frente al mar; cuando el manglar parecía intacto y camaroneras, salineras y ladrilleras no habían talado hectáreas de bosque. Hoy, en la aldea ubicada a 175 kilómetros de Tegucigalpa, en el Golfo de Fonseca, el paisaje es desolador. Allí viven unos 5,000 habitantes que se dedican a la pesca artesanal. En Cedeño, cuando la marea baja se dejan ver las ruinas de las que un día fueron casas habitadas por pescadores y curileros.
Carlos Barrera