Opinión/Violencia

Trump se apodera de Venezuela

 
El Faro

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El ataque de Estados Unidos a Venezuela y el secuestro del dictador Nicolás Maduro y su esposa son una afrenta directa a todos los latinoamericanos. Ha sido un acto violento, unilateral, injerencista, prepotente y, sobre todo, ilegal. El presidente de los Estados Unidos, al ordenar la incursión con tropas de su país a Venezuela, ha cometido efectivamente un acto de guerra.

Será fácil para algunos justificar este acto si la mirada se posa sobre el régimen atacado.

Maduro ha sido dictador a la cabeza de un régimen militar represivo, corrupto y tan ineficiente que ha provocado la huida de la cuarta parte de la población. Ya hace mucho tiempo que Maduro y sus cómplices debían estar fuera del gobierno venezolano. Incluso antes del descarado robo de las elecciones de 2024. Es comprensible la desesperación de la mayoría de la población venezolana durante décadas, su frustración ante la aparente ausencia de vías para sacar del poder a la dictadura y la descomposición y el hundimiento de un país con suficientes recursos naturales para llevar bienestar a todos. Es natural, pues, que hoy muchos celebren.

Pero si la mirada se torna hacia el atacante, deberíamos todos los latinoamericanos estar indignados y alarmados. Trump ha armado esta incursión sobre mentiras: inició ordenando ataques contra pequeñas embarcaciones de las que dijo transportaban drogas hacia Estados Unidos, aunque jamás presentó pruebas y todo parece indicar que muchos inocentes murieron en esos ataques.

Horas después de la extracción de Maduro, todavía no sabemos si murieron civiles en el bombardeo en Caracas.

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Ataque a Venezuela
Esta imagen publicada en la cuenta Truth Social del presidente Donald Trump el 3 de enero de 2026, muestra al secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth; al director de la CIA, John Ratcliffe (centro), y al presidente Donald Trump, en Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, viendo la transmisión de la misión militar estadounidense para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Foto de El Faro: AFP/ Cuenta social Truth del presidente estadounidense, Donald Trump.
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Trump y sus voceros acusan a Maduro de ser el cabecilla de un cartel del narcotráfico y al régimen venezolano de narcoterrorismo. Esto lo repitieron hoy, semanas después de otorgar el perdón presidencial al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, encontrado culpable por una corte estadounidense de traficar miles de toneladas de cocaína hacia ese mismo país. Aún peor, tras amenazar al pueblo hondureño con hacerles pagar económicamente las consecuencias de no elegir a Tito Asfura, su candidato ungido.

No hay ninguna justificación legal para la incursión militar en Venezuela. Probablemente esto es el mayor daño: está terminando de enterrar el orden internacional de convivencia entre las naciones establecido tras la Segunda Guerra Mundial; ya no hay reglas ni compromisos civilizados de respetarlas; ya no hay defensa ante la voluntad del poderoso. Es el entierro de las utopías de un sistema transnacional que garantiza derechos iguales a todos los seres humanos. Hemos vuelto a la ley del más fuerte. La ley de Donald Trump.

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El presidente estadounidense ni siquiera disimuló su  plan para Venezuela: las grandes compañías petroleras de Estados Unidos irán a “recuperar lo que nos robaron” hace años y extraerán mucha riqueza del subsuelo venezolano. Los recursos naturales de Venezuela beneficiarán ahora a las petroleras de Estados Unidos. Para garantizarse de ello, dijo, Estados Unidos gobernará el país por un tiempo incierto, con la gente que lo acompaña en su gabinete: sus secretarios de Estado y Defensa, Marco Rubio y Peter Hegseth. No parece estar en su agenda considerar que los venezolanos deberían ser los creadores de la nueva Venezuela post-Maduro, los protagonistas de su propia historia.

Trump no ha liberado a Venezuela; se la ha apropiado.

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Ataque a venezuela
Imagen publicada en la cuenta Truth Social de Donald Trump el 3 de enero de 2026, muestra a quien, según Trump, es el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a bordo del USS Iwo Jima, después de que el ejército estadounidense lo capturara. Foto de El Faro: AFP/ Cuenta Truth Social del presidente estadounidense Donald Trump.


También repitió lo que ya estaba escrito en su Estrategia de Seguridad Nacional publicada hace apenas unas semanas: el retorno de la doctrina Monroe con un “corolario Trump”, insistiendo en el dominio estadounidense en el hemisferio.

Trump está convirtiendo nuevamente a nuestro continente en el patio trasero de Estados Unidos, y con la fuerza militar y económica ha colocado nuestros derechos, nuestros destinos, nuestras posibilidades nacionales todas en función de los intereses de su país.

Creíamos haber dejado atrás esa actitud bananera y brutal de Estados Unidos en nuestro continente con el cambio de siglo. Pero Trump no solo revive la doctrina Monroe, sino los atropellos sangrientos de Roosevelt, de los hermanos Dulles, de Kissinger, de Reagan y de Bush padre. A esa lista negra que sigue fresca en nuestra memoria colectiva, ahora se agrega Donald Trump. Todos los latinoamericanos estamos en riesgo.

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La invasión a Venezuela llega en momentos en los que el continente está cambiando ideológicamente hacia la extrema derecha que él representa: tiene ya a su candidato en Tegucigalpa; en San Salvador, a un dictador afín y anuente; en Buenos Aires, a un fanático más trumpista que él mismo; y ahora también aterriza en Santiago de la mano de Kast. Son los que obedecen a Estados Unidos para mantener sus privilegios.

Como la líder opositora María Corina Machado, la Nobel de la Paz cuya primera reacción fue decir que Trump merecía el premio, y quien pidió esta incursión militar. No se le ocurrió a la flamante Nobel apelar a la comunidad internacional, al Consejo de Seguridad, a los organismos internacionales. No. Hoy Trump respondió a sus aspiraciones y la descalificó para gobernar su nuevo territorio.

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Ataque a Venezuela
Esta captura, tomada el 3 de enero de 2026, de un video publicado por José Abreu en su cuenta X, muestra una columna de humo sobre Caracas, Venezuela, durante la operación militar estadounidense que condujo a la captura de Nicolás Maduro. Acusados ​​de narcoterrorismo, el dictador y su esposa serán trasladados a Nueva York para ser juzgados en un tribunal federal, según el presidente estadounidense Donald Trump. Foto de El Faro: José Abreu/ AFP.


Los latinoamericanos no podemos aceptar que somos y existimos solo en función de los intereses económicos o políticos de otro país. Nosotros no elegimos al señor Trump. Nunca más deberíamos admitir el retorno a los tiempos en que nuestras vidas se decidían en Washington sin siquiera considerarnos. Nunca más permitir que nos arrebaten el derecho a la autodeterminación.

Nuestro futuro es ahora más incierto. Este es el mismo Trump que amenazó con volver a invadir Panamá si no terminaba los contratos de operaciones en el Canal otorgados a una empresa china. El mismo que amenazó también con anexionar Groenlandia argumentando que su país necesita esos recursos naturales y esa posición geográfica. El mismo que forzó al presidente ucraniano a ceder sus minerales raros a Estados Unidos a cambio de mantener apoyo militar; el mismo que obligó a los chinos a vender la filial estadounidense de TikTok a una compañía de su propio país. Lo dijo el secretario Rubio en la conferencia de prensa sobre Venezuela: cuando Trump habla, va en serio. Ya es hora de que el resto del mundo reaccione.

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