La Raza: la pandilla que el régimen de Bukele inventó | Capítulo 2: Las pruebas
<p>En el segundo episodio de “La Raza: la pandilla que el régimen de Bukele inventó”, examinamos las pruebas que la Policía y la Fiscalía usaron para acusar a 34 estudiantes y exestudiantes de agrupaciones ilícitas: testimonios protegidos, un dibujo del Guasón, cuadernos con letras góticas, pines escolares, laptops y otros objetos decomisados.</p>
Victoria Delgado Gabriela Cáceres Daniel Reyes
Transcripción:
[Victoria Delgado]: La noche del jueves 12 de septiembre de 2024, en los alrededores del redondel Don Rúa, en el centro de San Salvador, estudiantes del Instituto Nacional Técnico Industrial, conocido como el INTI, y del INFRAMEN, se enfrentaron en una lluvia de piedras. La Policía reportó esa noche que la riña callejera dejó a cuatro jóvenes lesionados de gravedad y 10 detenidos.Cuando revisamos las carpetas de inteligencia y el ‘Informe de Análisis Delincuencial’ elaborado por los investigadores, encontramos que las autoridades de Seguridad convirtieron aquella pelea a pedradas en el origen formal de una investigación criminal. En los documentos la catalogaron como la ‘Noticia Criminis’ del caso”.Al día siguiente de la riña, el 13 de septiembre, la maquinaria de inteligencia policial ya estaba operando. En sus reportes, escribieron que comenzarían a rastrear a los estudiantes. Querían descubrir cómo se organizaban estos jóvenes y quiénes eran sus líderes. El 27 de septiembre de ese mismo año, la Fiscalía publicó un video en sus redes sociales en el que aparece una mujer identificada como fiscal de vida, pero la cámara no apunta a su rostro. Ella explica que solicitó al Tribunal Cuarto contra el Crimen Organizado de San Salvador la detención provisional de 20 estudiantes.
[Audio archivo - Fiscal]: A estas personas se les atribuye el delito de agrupaciones ilícitas en el marco del régimen de excepción, desórdenes públicos y lesiones. Es una estructura delincuencial estudiantil que se gesta al interior de los institutos nacionales INFRAMEN, INTI y otros institutos nacionales.
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[Victoria Delgado]: Para adentrarse en los pasillos de los institutos públicos, la Policía utilizó una herramienta diseñada para desmantelar a pandillas o mafias complejas: los testigos claves.
[Victoria Delgado]: La diferencia entre un testigo criteriado y un testigo clave suele perderse entre los términos jurídicos que utiliza la Fiscalía. Un criteriado es alguien que formó parte de una estructura criminal y que decide colaborar con las autoridades a cambio de algún beneficio, como una reducción de pena. Es, en términos sencillos, una persona que proporciona información sobre quiénes participaron con ella en los delitos.
[Victoria Delgado]: Un testigo clave, en cambio, no necesariamente estuvo involucrado en la estructura investigada. La categoría se refiere a cualquier persona protegida bajo la Ley Especial para la Protección de Víctimas y Testigos. Puede ser un criteriado, pero también una víctima directa o alguien que presenció un delito. Para resguardar su identidad, el Estado les asigna nombres ficticios o claves que sustituyen sus datos reales durante el proceso judicial. La confusión surge porque la Fiscalía suele referirse a todos ellos como "testigos clave", aunque no todos sean colaboradores de la estructura criminal. Y dicha categoría le dio la Policía a los testigos que declararon en contra de los acusados.
[Victoria Delgado]: El investigador identificado como Rafael Hernández los contactó, y ninguno de ellos fue víctima de los estudiantes que señalaron como miembros de La Raza, según los documentos policiales que revisamos. Los testigos declararon entre el 1 de abril y el 20 de mayo de 2025, 35 días antes de que efectuaran las capturas. Fue a partir de estos testimonios que la Fiscalía creó la supuesta jerarquía de la estructura criminal.
[Victoria Delgado]: El DRC (Doctor Cirujano o Palabrero) es el líder máximo. Para ostentar este rango, la Fiscalía describe que el joven debió “trabonear”, o sea, herir con arma blanca, a un rival y poseer múltiples trofeos que eran escaparelas de los institutos. Acusaron a tres estudiantes con este cargo:
[Victoria Delgado]: Josué Enrique Trujillo Pérez del INFRAMEN, de 19 años al momento de la captura. Además de estudiar, trabajaba como mesero de acuerdo con los arraigos presentados por su defensa. La Fiscalía adjunta una ficha de conducta por llegar tarde a clases en mayo de 2025, un mes antes de su captura,y la incautación de un celular. En los documentos que revisamos no aparece su ficha policial.
[Victoria Delgado]: Juan Antonio Zepeda Pimentel del Instituto Albert Camus, de 19 años al momento de la captura. En su ficha policial adjuntan que usa el botón de la camisa abrochado y tenis blancos, que según la Policía corresponde a una vestimenta pandilleril. Se le incautaron setenta dólares, un celular, un cuaderno en espiral con apuntes, dos controles de asistencia psicosocial y una laptop con el logo del Gobierno.
[Victoria Delgado]: Álvaro Antonio Coreas Mendoza, del INTI, de 22 años. Además de estudiar trabajaba como mecánico. Se le incautaron 19 escarapelas de diferentes centros educativos, 13 pines o plaquetas con el escudo del INTI y diseños personalizados de la mascota del instituto, un cocodrilo musculoso y desafiante, una laptop y un celular.
[Victoria Delgado]: Según las declaraciones de testigos clave y perfiles policiales, los grandes líderes no ordenan homicidios, extorsiones ni controlan la economía nacional; sus "grandes misiones" consisten en "salir a topar" : buscar pelea en las afueras de los institutos contrarios. También "mandar a zapatear" (dar una golpiza) a estudiantes rivales, o "chusear" (herir con arma blanca) para robarles una insignia metálica o su escarapela.
[Victoria Delgado]: En la jerarquía que construyó la Fiscalía, identifican a un solo estudiante como Doctor, segundo palabrero que no se diferencia en las actividades ilícitas que la Fiscalía atribuye a los líderes. Luego, identifican a 11 detenidos como “Mister” a quien en su mayoría les asignan dirigir actividades ilícitas y topar”. Les siguen 16 detenidos con el rol de “Señores” y “Señoras”, a quienes en su mayoría se les asigna el rol de “topar”. A cinco de estos perfiles policiales añaden que eran encargados de venta o distribución de droga, pero según los documentos revisados no se incautó ningún narcótico. Por último, se identifican a dos Gatos o Colaboradores, el rango más bajo, que se encargaban de informar o vigilar. Hay un solo estudiante sin un rol asignado.
[Victoria Delgado]: En el requerimiento, La Fiscalía argumenta que los estudiantes se autodenominan “La Raza” basándose en un origen histórico que se remonta a finales de los años 80 en Apopa, donde surgió como un grupo de apoyo a las bandas de guerra en alusión al 12 de octubre, el Día de la Raza. Con el tiempo, según la Fiscalía, esa identidad mutó en una estructura criminal dividida en dos grandes bandos: “La Raza Nacionales”, basada en el INFRAMEN, y “La Raza Técnicos”, basada en el INTI.
[Victoria Delgado]: La estructura criminal que describe la Fiscalía recuerda, al menos en apariencia, a la organización jerárquica de las pandillas salvadoreñas. Hay rangos de dirección, mandos intermedios y personas encargadas de ejecutar órdenes. En el libro “Compitiendo en Bravuras” de Wim Savenije y María Antonieta Beltrán en el que documentan la violencia estudiantil en el Área Metropolitana de San Salvador los años 90s y 2000, ya identificaban que la influencia de las pandillas o maras en barras estudiantiles se encontraba en su imitación: las formas de hacer graffitis, las señas que hacen con las manos para comunicar a otros su pertenencia, es decir, rifarla, y el uso de apodos y sobrenombres.
[Victoria Delgado]: Jeannette Aguilar, investigadora salvadoreña en violencia, explica que las riñas o barras estudiantiles y las pandillas son fenómenos distintos que responden a sus propias dinámicas.
[Jeannette Aguilar]: El fenómeno de las barras estudiantiles ha estado estrechamente ligado a la defensa de la identidad, de aspectos como el honor de los estudiantes en relación a sus instituciones educativas. Su origen y organización, como ya lo decíamos, ha estado anclado a su pertenencia a un centro educativo. Por lo tanto, se trata de un fenómeno temporal, transitorio, vinculado a esa etapa de la vida estudiantil juvenil, de esa trayectoria vital de los estudiantes y que generalmente concluye cuando el estudiante sale del centro educativo.
[Victoria Delgado]: Esto no ocurre con los pandilleros, entre quienes, por el contrario, es común el abandono del sistema educativo. Otro factor importante es que la violencia que ejercen las barras estudiantiles responde a la rivalidad con otros centros educativos.
[Jeannette Aguilar]: En cambio, las pandillas se han configurado a lo largo del tiempo como redes de economía criminal en el que toda su organización, sus dinámicas, el ejercicio de la violencia, se articula alrededor de actividades delincuenciales. Lo que tenemos es que hechos delictivos como las extorsiones, los asesinatos, las desapariciones son parte de una violencia extrema que se ejerce de manera sistemática en estos grupos. Entonces, estamos frente a una violencia organizada y articulada en el marco de economías ilícitas, algo que no ocurre en el caso de las barras estudiantiles.
[Victoria Delgado]: Otro elemento diferenciador a la cultura pandilleril de las maras salvadoreñas que este periódico ha documentado por décadas es el papel asignado a las mujeres que forman parte de la estructura.
[Victoria Delgado]: Durante años, las principales pandillas del país limitaron progresivamente la participación femenina en los niveles de mando. Investigaciones que ha hecho este periódico sobre la MS-13 y Barrio 18 documentan que las mujeres fueron relegadas principalmente a tareas de apoyo, colaboración o comunicación, mientras los puestos de liderazgo permanecían bajo control masculino.
[Victoria Delgado]: En la acusación de la Fiscalía, hay nueve mujeres ocupando el cargo de “Señora” en La Raza. Se les atribuye dar órdenes a otras mujeres dentro de la estructura, mandar a “topar”, imponer “correctivos internos" y distribuir droga. Una de las señaladas es Valeria Beatriz Carranza Flores. Se le acusa además de agrupaciones ilícitas de amenazas agravadas. Le atribuyen “cumplir misiones de la estructura”. Le incautaron en el allanamiento de su casa tres fotografías, una hoja de papel que contiene letras góticas, dos juegos de plantillas de tatuajes, una hoja de papel con un dibujo del Guason, un celular y una computadora.
[Victoria Delgado]: Melany Raquel Chavarría Mancía es otra señalada como una “Señora”. Para la Fiscalía, daba órdenes y estuvo presente en la riña del redondel Don Rúa contra estudiantes del INTI en septiembre de 2024, de donde habría escapado en motocicleta. Melany se graduó del bachillerato en Salud en el INFRAMEN el 20 de diciembre de 2024. Se encontraba estudiando la Licenciatura en Psicología de la Salud en el Instituto Especializado de Profesionales de la Salud en la sede de San Salvador. Estudiaba en la institución con una beca de la Dirección de Integración del Gobierno de Bukele, como consta en los arraigos presentados por su defensa.
[Victoria Delgado]: El 3 de diciembre del año pasado, como aspirante a la beca, la joven asistió al acto oficial de lanzamiento del programa, anunciado por el presidente Nayib Bukele como parte de la fase IV del Plan Control Territorial.
Ese día, Alejandro Gutman, el presidente de la Dirección, aseguró que el programa beneficiaría a nueve mil jóvenes, un hecho que marcaría la diferencia en el sistema educativo salvadoreño.
[Audio Archivo - Alejandro Gutman]: Porque hoy habrá por primera vez en la historia un sistema distinto. Cientos de miles de estudiantes, a partir de ahora puedan cumplir con sus sueños y que el futuro sea distinto. Esto es un hecho histórico en el país.
[Victoria Delgado]: En su primer ciclo universitario, Melany tuvo un promedio de calificaciones de 8.42. Además, cumplía con sus horas sociales apoyando a una escuela integradora y colaborando en tareas administrativas en su centro de estudios. La capturaron en su casa ubicada en el municipio de Apopa. Se le incautaron un celular, una laptop, dos pines oficiales del instituto en el que se leen su nombre y un carnet del INFRAMEN.
[Victoria Delgado]: Entre los objetos decomisados hay decenas de monogramas y plaquetas de institutos rivales. Según la acusación, estos distintivos eran conocidos como "tortillas" y funcionaban como trofeos. Los miembros de la estructura arrancaban las escarapelas de los uniformes de otros estudiantes y luego los usaban invertidos como una señal de burla, desafío y prestigio dentro del grupo. A Álvaro Antonio Coreas, por ejemplo, le incautaron 19 monogramas y 13 plaquetas pertenecientes a diferentes centros educativos. Esta tradición de humillación al instituto contrario está ampliamente documentada por investigaciones desde los años 2000. Al menos trece de los procesados tenían entre sus pertenencias incautadas laptops del Gobierno del programa Crecer Juntos destinado a estudiantes del sistema público. Según la Fiscalía, esos equipos, destinados originalmente a fines educativos, podrían ser instrumentos del delito. Sin embargo, en esta etapa inicial del proceso de La Raza, la Fiscalía todavía no ha entregado al juez el contenido extraído de esos dispositivos y documentos. Y no tiene la obligación de hacerlo pronto: una de las reformas aprobadas por la Asamblea oficialista a la ley contra el crimen organizado le permite a la Fiscalía tomarse hasta dos años para presentar ese análisis como prueba dentro del proceso penal.
[Victoria Delgado]: A seis de los detenidos se les incautaron cuadernos y dibujos o grabados que la Fiscalía describe como góticos. Se leen grabados como “INFRAMEN ALACRANES” y dibujos con la mascota del INFRAMEN: un alacrán. La Fiscalía incautó un solo cartucho vacío. No incautó ningún arma.
[Victoria Delgado]: La Fiscalía, por orden de un juez, puede incautar objetos que pueden servir como evidencia para sostener su acusación. Sin embargo, que un objeto aparezca en un expediente no significa automáticamente que tenga valor probatorio. Más adelante, durante el proceso judicial, corresponde a un juez determinar cuáles de esos elementos pueden ser admitidos como medios de prueba y cuáles carecen de relevancia para acreditar los delitos imputados.Bajo esa lógica, la verdadera discusión no es si los investigadores encontraron cuadernos con dibujos góticos, imágenes del Guasón o frases manuscritas, sino si esos hallazgos tienen capacidad real para demostrar la existencia de un delito o vincular a personas con una estructura criminal.
[Victoria Delgado]: Cuando la Fiscalía o la Policía incautan objetos durante una investigación penal es porque pueden contener evidencia para sostener su acusación. Una computadora, por ejemplo, puede guardar registros, documentos o información financiera relacionada con actividades ilícitas; los celulares permiten extraer chats, llamadas y conversaciones entre los involucrados; y los cuadernos pueden contener anotaciones sobre pagos, extorsiones o nombres de negocios, algo que históricamente ha sido común en investigaciones contra pandillas.
[Victoria Delgado]: Toda esa información es analizada por peritos y especialistas de la División Técnica Científica de la Policía, que se encargan de extraer y procesar la evidencia digital o documental para incorporar al caso.
[Victoria Delgado]:La apariencia física también fue parte del perfilamiento de la Policía para determinar cuáles estudiantes tenían lo que la Policía describe como: aspecto pandilleril. Cortes de ceja específicos, piercings, aritos en la oreja izquierda, el uso de zapatos tenis blancos y camisas abrochadas hasta el cuello eran marcas registradas que los testigos protegidos describieron para individualizar a cada uno de los implicados. Escuchen al testigo con clave "Guerrero" perfilar a un estudiante señalado como “Señor”:
[Victoria Delgado]: “Manifiesta el declarante que dicho sujeto se corta la ceja izquierda... se ponía los pantalones holgados, zapatos tenis color blanco... y se ponía un arete en la or eja izquierda”.
[Victoria Delgado]: En el siguiente episodio reconstruiremos los argumentos que el juez sin rostro dejó escritos en más de 200 páginas de resolución. Revisaremos qué valor le dio a los testimonios de la Fiscalía, por qué rechazó los arraigos presentados por las familias y cómo justificó que ninguno de los estudiantes recuperara la libertad.
[Victoria Delgado] Las productoras y reporteras de este episodio somos Gabriela Cáceres y yo. Daniel Reyes sistematizó información. El editor es Óscar Martínez. La producción de sonido y música son de Omnionn. El director de El Faro es Carlos Dada. Esta serie tiene tres episodios. Están disponibles en Spotify, Youtube, Apple Podcasts o iHeartRadio.
