Thelma Aldana pasará a la historia como la fiscal que investigó y logró la detención del presidente Otto Pérez Molina y su vicepresidenta Roxana Baldetti, encontrados culpables de encabezar un esquema de corrupción en las aduanas conocido como La Línea.
El hecho es tan bombástico que a menudo opaca los resultados de su administración en la fiscalía: La identificación de 60 estructuras criminales; y la condena de cientos de delincuentes, entre ellos narcotraficantes, pandilleros, funcionarios y empresarios corruptos. Fue la última fiscal en trabajar de la mano con la CICIG, antes de que el presidente Jimmy Morales ordenara su salida de Guatemala y que el sistema judicial fuera retomado por los mismos actores poderosos combatidos por Aldana.
La venganza no tardó en llegar: Decenas de jueces y fiscales debieron exiliarse para evitar órdenes de captura. Thelma Aldana, quien ya sobrevió a varios atentados contra su vida, no vuelve a Guatemala, dice, porque teme que la maten.
En esta conversación revela por primera vez algunos detalles de los días previos a la captura del presidente de la República, en los que la presión fue intensa.


