El pasado 12 de septiembre, Silverio Villegas González fue asesinado a tiros por un agente de ICE cuando intentó huir de un control vehicular en las cercanías del Franklin Park, un suburbio de Chicago. Las autoridades estadounidenses afirmaron después que Silverio había embestido a un agente federal. Tenía 38 años y trabajaba como cocinero. Era originario de Irimbo, un pequeño poblado en Michoacán, México, y emigró hacia Estados Unidos cuando tenía 18. Era padre soltero. El día que lo asesinaron, regresaba de dejar a sus dos hijos en la escuela. “Silverio Villegas González fue asesinado aquí por ICE el 12 de septiembre de 2025”, anuncian los carteles que colocaron algunos miembros de su comunidad, junto con ofrendas florales y unas fotografías rindiéndole homenaje.
La muerte de Silverio no provocó indignación nacional en Estados Unidos, como sí lo hicieron los dos más recientes asesinatos de ICE, esta vez ciudadanos estadounidenses. “Renee Good fue asesinada el 7 de enero. Alex Pretti, el 24 de enero. Agentes federales mataron a ambos, y la administración Trump calificó a los dos como terroristas”, se lee en una publicación del New York Times del 1 de febrero.Cada referencia los menciona con nombre y apellido e incluso se remonta al asesinato en 2020 de George Floyd, el afroamericano que murió mientras era sometido por Derek Chauvin, agente del Departamento de Policía de Minneapolis, mientras repetía: “No puedo respirar”.
Sobre Silverio, “el hecho no atrajo la atención nacional”, sugiere el periódico de referencia en Estados Unidos. Un hombre sin nombre, sin historia detrás, al que el propio Times cataloga como “un inmigrante mexicano”.
