Bukele convierte un rescate en una operación militar de “gran escala” en Haití

Nayib Bukele multiplicó por veinte el personal militar en Haití, diez días después de la desaparición de cuatro aerotécnicos del Ejército de El Salvador. La incursión salvadoreña en Puerto Príncipe, "bendecida" desde los Estados Unidos, brinda esperanza y también genera dudas entre los haitianos, que viven un repunte de violencia desde entonces.

 
 
Andrés Dimas

El presidente Nayib Bukele transformó el rescate de cuatro salvadoreños desaparecidos en Haití en una operación militar a “gran escala” de más de 2,000 soldados, equipo, armamento y vehículos especiales de tierra y aire, para desplegar en la isla.

“Esto no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión al país de Haití, (...) Venimos a Haití para luchar contra los malvados”, escribió Bukele en X este jueves. “Nuestra misión no es acabar con las pandillas, sino para rescatar (...) ahora bien, si no los entregan por las buenas, los vamos a rescatar por las malas y en el camino los vamos a ir acabando”, agregó en una conferencia de prensa por la noche.

Todo inició luego que, el 18 de octubre, cuatro aerotécnicos de la Fuerza Armada salvadoreña destacados en Haití fueron emboscados en una zona bajo control de pandillas en Puerto Príncipe, capital del país. Bukele respondió con amenazas hacia los jefes pandilleros y dijo que iniciaría una operación de búsqueda y rescate de los salvadoreños desaparecidos.

Los cuatro militares salvadoreños desempeñaban tareas de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una unidad militar creada por Naciones Unidas, y avalada por los Estados Unidos, para ayudar al Gobierno de transición haitiano a controlar los territorios en manos de poderosas mafias criminales. El Salvador es uno de los seis países que integran esta fuerza multinacional.

Sin embargo, 10 días después del ataque, la operación de rescate mutó. Lo que en inicios de octubre fue una unidad aérea de 125 miembros adscrita a la GSF, pasó a 2,500 efectivos conducidos por un marco legal desconocido. La nueva cifra iguala el tamaño que tenía toda la GSF, antes del despliegue salvadoreño, que era de 2,526, según datos que reportó el Miami Herald.

Aunque el despliegue a “gran escala” ha sido consentido por el Gobierno haitiano, de acuerdo a los comunicados de la Cancillería salvadoreña y de la Oficina del Primer Ministro, publicados el 28 de octubre, varias fuentes dijeron al Herald que las tropas salvadoreñas empezaron a llegar antes que hubiese firmado un acuerdo legal entre ambas naciones.

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Este viernes, un artículo de Axios reveló que la incursión militar de Bukele en la isla caribeña tiene “la bendición” de los Estados Unidos. Según la publicación, Bukele habló con el presidente Donald Trump un día antes de los comunicados conjuntos y este le dijo: “haz lo que tengas que hacer”.

La operación militar ha tenido apoyo logístico de la República Dominicana y de Colombia, según reporta la prensa internacional. Sin embargo, Bukele ha reconocido que el 90 % de los costos se están cubriendo con el “pequeño presupuesto” salvadoreño.

 En Haití, la llegada de las tropas salvadoreñas ha tenido reacciones mixtas. “Algunos haitianos, agotados por años de violencia de las bandas y por la debilidad del Estado, admiran los resultados de Nayib Bukele en El Salvador y reciben favorablemente a cualquier líder que parezca dispuesto a enfrentarse con contundencia a los grupos armados”, dijo a El Faro, Widlore Mérancourt, periodista haitiano del medio independiente AyiboPost y frecuente colaborador del Washington Post.

Sin embargo, según Meráncourt, también existen quiénes se preguntan cómo encajarán las tropas de Bukele en la estructura de seguridad existente en la isla. “Ya hay indicios de que él quiere que el personal salvadoreño opere con autonomía respecto de la Fuerza de Supresión de Pandillas. Esto ha suscitado preocupación entre defensores de los derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil por las reglas de enfrentamiento, la rendición de cuentas, el riesgo de una escalada de violencia y las posibles víctimas civiles en territorios que las fuerzas extranjeras recién llegadas apenas conocen”, explicó.

La violencia ya ha empezado a crecer. El 28 de octubre, la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó sobre una “explosión de violencia” en Puerto Príncipe, registrada desde la desaparición de los cuatro soldados y la creciente llegada del contingente salvadoreño.

“Estamos muy preocupados por este repunte de violencia en varios barrios densamente poblados de la capital. Entre las víctimas hemos recibido a varias mujeres y niños; entre el 18 y 26 de octubre, treinta pacientes con heridas de bala o causadas por explosiones de drones fueron recibidos y atendidos en los hospitales de MSF”, manifestó la jefa de misión de la organización en Haití, Davina Hayles, citada en un comunicado.

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